Abogado
El voto de la Sala Constitucional que declaro que el TLC no contiene vicios de inconstitucionalidad era previsible por varias razones.
Primero, el tratado no contenia ningun vicio de procedimiento, pues tanto la Comision de Asuntos Internacionales como el Plenario tuvieron el cuidado de tramitarlo con apego irrestricto a la Constitucion y al Reglamento Interno. Ahora la Sala lo ratifica categoricamente.
En lo sustantivo, tampoco la resolucion produce mayor sorpres, pues quien haya leido el tratado con detenimiento y sin al antifaz del dogmatismo enceguecedor de sus detractores puede constatar lo que cinco magistrados de la Sala dijeron: no contiene clausulas contrarias al derecho de la Constitucion.
Los cuestionamientos de la UCR -por cierto suscritos en su mayoria por personas ajenas a las Ciencias Juridicas- era muy endebles y carentes de profundidad, como ha quedado demostrado, reiteradamente, cuando han sido enfrentados publicamente con algunos funcionarios de Comex y especialistas en materia constitucional.
Premisa falsa. La consulta de la Defensoria, en la gran mayoria de sus argumentaciones, partia de una premisa falsa: que el tratado derogaria la legislacion vigente en lo ambiental, de seguridad social, etc., y como logicamente su texto no contempla todas las materias que cubren estas disciplinas, entonces existe inconstitucionalidad por omision. Obviamente, tal razonamiento era a todas luces equivocado, pues el tratado no deroga el ordenamiento vigente, sino que mas bien lo complementa y lo enriquece.
Las objeciones del PAC y companeros de viaje, basadas muchas en el documento de la UCR, tambien eran debiles y carentes de rigurosidad juridica. Da la impresion de que dispararon con escopeta para ver si pegaban alguna, sin cuidarse de profundizar los supuestos vicios de inconstitucionalidad de las clausulas en las que podia haber alguna duda razonable acerca de la legitimidad constitucional.
Sin embargo, cometieron el error de impugnar practicamente todo el tratado, con lo que pusieron de manifiesto la falta de seriedad de la consulta, pues un elemental principio del sentido comun nos indica que no puede haber un tratado que sea inconstitucional practicamente en todos sus capitulos. Seria admitir que quienes lo negociaron son retardados mentales o fueron comprados por los negociadores de los otros paises, lo que es un insulto para la inteligencia y la honra de los distinguidos costarricenses que prestaron sus luces para lograr un texto final equilibrado y muy beneficioso para el pais.
Rayando en hilaridad. Algunos de los argumentos esgrimidos producen casi hilaridad, como el relativo a la definicion territorial. Sinceramente es dificil explicarse que alguien, en sus cabales, pueda plantearse la duda de que se estaba en presencia de un supuesto vicio de inconstitucionalidad.
El 90% de las objeciones formuladas ya habian sido resueltas por la Sala en las consultas de los TLC anteriores, pues este tratado solamente difiere de aquellos, en su parte sustancial, en que establece la apertura de los monopolios de seguros y de telecomunicaciones. En todo lo demas aspectos es practicamente una copia al carbon de los otros TLC. En realidad, en esta materia nadie inventa el agua caliente, pues todo esta inventado desde hace tiempo, sobre todo en temas comerciales en los que hay logica tendencia a uniformar los tratados internacionales para profundizar la apertura de los mercados.
En este caso, las objeciones se han dado simplemente porque uno de los firmantes es Estados Unidos. Es decir, las objeciones al TLC no son por amor a la Constitucion ni por defensa de la patria, sino por prejuicios ideologicos, pura y simplemente. Si los tratados con Canada o Chile, por ejemplo, hubieran sido iguales al TLC con EE. UU., ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras en defensa de la soberania se hubiera inmolado en el altar de la patria, declarando urbi et orbi su inconstitucionalidad.
Este voto nos deja una ensenanza valiosa: la razon, tarde o temprano se impone. La mentira, los argumentos truculentos estan condenados al fracaso. Por eso, el 7 de octubre la mayoria del pueblo costarricense le dira si al progreso, si a la insercion de Costa Rica en el siglo XXI y sepultara para siempre a los senores del "no".
Tomado de La Nacion
Etiquetas: constitucion, costa rica, sala cuarta, tlc, tratado de libre comercio, ucr, universidad



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